Mostrando entradas con la etiqueta penas y dolores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta penas y dolores. Mostrar todas las entradas

29 diciembre 2009

Death, I'm not ready

En estos días pretendía retomar el blog para seguir con la no-tradición de escoger y comentar mis discos preferidos del año anterior (del anterior del que termina; del 2008 en este caso, vaya). No sé aún si a modo de actualización puntual, canto del cisne o retorno a las buenas costumbres.

Pero en esto, va y se nos muere Vic Chesnutt, y puntuar, clasificar y valorar música en la que seres como él se dejaron la vida y las entrañas parece menos divertido, más pueril y más estúpido. Si se me permite la incoherencia con lo apenas escrito, afirmaré que su anterior disco, el ya alabado por aquí North Star Deserter, me parece hoy más que nunca una de las obras que definen la década musical que termina; al menos, la mía. En este 2009, nos regaló dos discos desiguales, algo más irregulares, pero únicos, hermosos, dolorosos y ásperos, como todo en la vida de Vic Chesnutt.



El mejor resumen de su vida, impietoso, seco, sardónico e ilusionado, lo escribió él mismo aquí. La palabra coma aparece cuatro veces, no llegó a escribir una quinta.


Supongo que ahora sí estabas listo, Vic. Gracias por la música.

21 septiembre 2009

Familiar feelings

Es mentira. Puedes implicarte, puedes rastrear las huellas, sentir el peso de las ausencias. Puedes trazar genealogías, descifrar ovillos de recuerdos, rendirte a la arrebatadora fuerza de una imagen, sentir la cercanía, delirar sobre la estética y el tiempo. Testimonio: de vidas, de muertes, de mentiras vividas como verdades.

No es tu vida, no es tu vida.

Y el escalofrío complacido, el placer que obtienes al perderte en constelaciones ajenas no es comparable siquiera (mil veces menor, diez mil veces menor, cien mil veces menor: el eco apenas) al mordisco en el alma, al impacto brutal que desde la boca del estómago accede, amargo, imparable veneno del tiempo, hasta la mente, cuando, magdalena de sales de plata, una imagen despierta un fantasma acechante en tu memoria.

Tu memoria. Tu vida. Tu condena.

Los fantasmas de las imágenes tristemente felices me perseguirán para siempre.

29 abril 2009

Ojo avizor

I read the news today, oh boy...

Nos advierten oportunamente desde la última de La Voz del último timo, de la enésima broma pesada con la que un artista moderno (seudogenio, atiza con virulencia el articulista) pretende engatusar a un público. El sinvergüenza en cuestión es un tal Santiago Sierra, que pretende instalar unas escolleras en una sala y convertirlas en arte. El artículo no lo comenta, pero sabemos de buena fuente que el artista quiere también destinar una sala a exponer los objetos decomisados por la policía local: ni siquiera pretende molestarse en hacer él la obra, se la hacen otros!

Por fortuna, quedan aún entidades que apuestan por manifestaciones culturales serias, honestas y para todos los públicos. Un breve en las páginas del mismo periódico nos alegra el día informándonos del inminente inicio de un ciclo de cine dedicado al nunca suficientemente llorado Paul Newman. La Fundación Caixa Galicia recuperará algunas de sus películas más emblemáticas, dando la oportunidad a grandes y pequeños de rescatar obras hoy casi inencontrables como El buscavidas o Camino a la Perdición.

... and somebody spoke and I went into a dream...

03 abril 2009

El poeta y el folio en blanco

He pasado los últimos cuatro días batallando. Con palabras, ideas e imágenes de otros, primero; con mis propias ideas después y, en fin, de nuevo, con las palabras, mis palabras. Esta última batalla es siempre la más difícil y frustrante; no es la primera vez que habló aquí del insufrible tormento que me supone en ocasiones encontrar la frase exacta, el verbo adecuado, la forma correcta.

Terminado el suplicio, decidí dedicar un par de horas a una búsqueda bibliográfica para el siguiente trabajo. Y así, al abrir la primera de las publicaciones que me había llevado hasta la mesa de la biblioteca, topé de bruces con aquel milagro. Las palabras discurrían con fluidez, construían la idea con naturalidad. El estupor se transformó en renovada admiración (y un cierto alivio; quizás no todos estamos llamados a escribir así) al llegar al final del texto y comprobar que su autor era el poeta Angel González.

El pánico de la hoja en blanco, según Wolfganf (ay) Tillmans (Paper Drop)


Les dejó un fragmento. Verán que no es tanto lo que se dice sino la facilidad pasmosa con la que se escribe.
"Escribo de memoria, sin los cuadros delante. Los de Juan Navarro los recuerdas vivamente, y no por chocantes, sino por ser ellos vivísimo recuerdo de un lugar; hechos, pues, para hacerse recuerdo y enseñarnos así a recordar. Hacen presa en ti, como decía Duchamp de los de Matisse. Actúan sin ser vistos, en lo invisible.

No hay cuadro tan malo que no ilumine por un instante el mundo. Los hay incluso cuya luz dura mientras los miras. Pero no es cosa de pasarse la vida delante de ellos, como tampoco lo sería pasarla y comunicarla entre libros o músicas. La omnipresencia del arte en este mundo nuestro no lo hace más habitable, sino sólo más amueblado y tal vez por eso mejor defendido del poder de las tinieblas. El alumbrado público o la pantalla de televisión no prestan peores servicios. Y si los aficionados al arte se han vuelto tan tercos como los adictos a la televisión y no muy distintos de ellos, debe ser porque la mayoría de esas obras de arte no pueden dejar de ser vistas sin que las tinieblas se les revuelvan."

17 marzo 2009

Verdad y mentira

Una noche, hará al menos un par de semanas, salí de casa tarde. Después de caminar durante una hora por las calles de Santiago acabé, como siempre, en la zona vieja. Estuve un rato apoyado en un muro en lo alto de las escaleras de la Quintana. Intenté sin éxito emplear el espacio desierto de la plaza a mis pies para disponer y ordenar imaginariamente mis angustias.

Acabé, a la una de la mañana, solo, sentado en otro muro, balanceando los pies. Habiendo renunciado a establecer un orden, un criterio, prioridades o planes de futuro, me limité a pasar revista a mi vida utilizando solamente dos categorías: verdad y mentira. A última hora, antes de regresar a casa, le tocó el turno también a este blog: tras unos minutos de deliberación, los pulgares señalaron hacia arriba.

Desde entonces han pasado algunas cosas. No escribí nada aquella noche, ni durante las semanas siguientes,aunque pensé a menudo en retomar el blog para comentar este o aquel asunto, por el simple placer de escribir o como terapia confesional. Por qué entonces ahora, un martes cualquiera de madrugada, con esfuerzo, sin demasiada inspiración?

21 febrero 2009

Ferpecto

Ssssstupendo, oigan, sssstupendo. Ahora sí que puedo irme tranquilamente de parranda el 1-M: tengo el día libre.

20 febrero 2009

El humor

"En ciertos momentos de silencio interior, en que nuestra alma se desnuda de todas las ficciones habituales, y nuestros ojos se vuelven más agudos y penetrantes, nos vemos a nosotros mismos en la vida, y a la vida en sí misma, casi con desnudez árida, inquietante. Nos sentimos asaltados por una impresión extraña, como si en un relámpago se nos revelase una realidad diversa de aquella que percibimos normalmente, una realidad que vive más allá de la vista humana, fuera de las formas de la razón humana.

Lucidísimamente entonces, el conjunto de la existencia cotidiana, suspendida casi en el vacío de nuestro silencio interior, nos parece carente de sentido, carente de objetivo. Y aquella realidad diversa nos parece horrenda en su crudeza impasible y misteriosa, ya que todas nuestras habituales relaciones ficticias de sentimientos e imágenes se han escindido y disgregado en ella. El vacío interno se extiende, sobrepasa los límites de nuestro propio cuerpo, se convierte en vacío a nuestro alrededor, un vacío extraño, como una pausa del tiempo y de la vida, como si nuestro silencio interior se hundiese en los abismos del misterio."
Luigi Pirandello. L'umorismo.



Karl Schmidt-Rottluff. Portrait of Emy, 1919.

17 febrero 2009

El gato

"La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu; y, sin embargo, tan seguro estoy de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano, una de las facultades primarias indivisibles, uno de esos sentimientos que dirigen el carácter del hombre."
El gato negro. Edgar Allan Poe.

"Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos."
Damian. Herman Hesse.


Un gato maúlla afuera. Lleva semanas en el gran patio de luces de mi edificio; nunca lo he visto, pero oigo de cuando en vez su lamento espantoso. Su aullido parece provenir de una garganta humana, de la garganta de un hombre, en cualquier caso, que haya conocido el dolor, el frío, la desesperación, el hambre, los efectos terribles de la soledad.

Mi primer impulso es ignorar los lamentos desquiciados que se cuelan por mi ventana. Como no lo consigo pienso en lanzar algo de comida, pero sé que únicamente conseguiría atarlo más a ese lugar en el que evidentemente no consigue valerse por sí mismo. Qué sucedería cuando me ausentase durante días, semanas, para siempre?

Entonces deseo simplemente que se vaya, que desaparezca de la forma más discreta posible. Debería quizás deducirse de ello que no deseo sino su muerte y su silencio. Odio a ese animal que perturba mi vida con su dolor? Odio el sonido desgarrador que me inquieta, me entristece, hace mis noches más amargas? Odio acaso las formas oscuras que toma el eco de su queja en mi interior, los recodos angulosos y olvidados de mi ser en que rebota su aullido?

20 enero 2009

Ups!

Quizás se estén preguntando por qué demonios, para una vez que se me ocurre actualizar la radio del blog, las canciones se cortan a los treinta segundos. Investigando un poco he descubierto que mi querido servidor anda envuelto en pleitos por temas de copyright, derechos de autor y la letanía habitual. La parte demandante viene siendo en este caso, ejem, la Time Warner, una de las mayores multinacionales del planeta, lo que implica que

a) Las canciones publicadas por Warner introducidas en la radio son automáticamente convertidas en samples de treinta segundos. Así, a ojo, deben de tener en cartera un tercio de las bandas del mundo mundial.

b) El fundador de Imeem lleva unos meses sin aparecer por el trabajo. De su apartamento, dicen, salen de cuando en vez sonidos confusos de lloros y maldiciones.

Mientras decidimos si entrar en el asunto con todo el peso legal y mediático de nuestra poderosa organización, procuraré sustituir los temas en cuestión por otros más blog-friendly. Disculpen las molestias.

10 enero 2009

-


Mi portátil ha muerto, por cierto. En los próximos días intentarán ayudarme a resucitarlo o, por lo menos, a salvar lo que escondía su memoria. Mejor no pregunten desde donde escribo.

22 diciembre 2008

Futuro?

Entre unas cosas y otras, he pasado otra semana sin actualizar ni aquí ni allí. Me estoy planteando cerrar una de estas dos ventanas al mundo. Xanaz nunca ha tenido utilidad alguna: es, como el noventa por ciento de la web 2.0, puro onanismo virtual. Rumore Bianco nació, sin embargo, con un propósito preciso: servir como agenda y crónica de algo que podríamos llamar [escalofríos] ocio cultural, una agenda y una crónica personal que aspiraban a tener una cierta utilidad.

Xanaz se dirige esencialmente a nadie y a todo el mundo. Rumore Bianco nació pensada para aquellos que comparten en mayor medida mis coordenadas vitales: gente a la que conozco y gente a la que no, pero que comparte un cierto lugar en el mundo y, quizás, unos intereses. Xanaz no ha tenido desde el principio la más mínima repercusión o seguimiento; Rumore Bianco, sin lectores más o menos habituales, carece de sentido.

No parece probable que los próximos días sean propicios para frecuentes actualizaciones. Después de un agotador fin de semana madrileño, con nueve conciertos y siete u ocho exposiciones, que acabaremos comentando por aquí; después de miserias laborales varias; después de un retorno a los estudios en parte ilusionante en parte frustrante, en unos días me espera la fría y pérfida Albión. Meditaré durante el viaje qué hacer con Rumore Bianco, cómo integrar en Xanaz la función de agenda que estaba llamado a cumplir.

A la vuelta, quizás les cuente que se siente después de meterse entre pecho y espalda sendas retrospectivas sobre dos de los artistas más extraordinarios del siglo XX.

04 diciembre 2008


Ya no leo.


02 diciembre 2008

Fuori Orario

El otro día, valorando a las de dos de la mañana con unas compañeras las posibles perspectivas de una exposición titulada Culo y codo, me vino a la cabeza la historia de Enrico Ghezzi. Ghezzi es todo un personaje, crítico cinematográfico heterodoxo, programador de contenidos en ese refugio que es RAI3 en la tele italiana, director de Fuori Orario, uno de los programas más extraordinarios del mundo: Ghezzi suelta una parrafada improvisada a una videocámara digital, y a continuación proyectan películas del mudo, clásicos de la serie B, obras actuales que no encuentran distribución, tesoros escondidos en los archivos de la RAI, films incatalogables y descatalogados. Cine.

Lo conocí cuando vino a ver un trabajo de una horita que habíamos hecho en Home Movies, remontando las maravillosas películas caseras de la familia circense con más solera de Italia, los Togni. Organizamos una proyección en una galería, con experimentación musical en vivo, y pareció gustarle. 

Me habían contado antes una historia sobre su modo de trabajar, caótico e impulsivo. En medio de un viaje de norte a sur de Italia, se quedó adormilado en la parte trasera del coche. Abrió un ojo justo cuando pasaban por un pueblo perdido, que casualmente se llamaba Sacarríos (me lo invento, por desgracia he olvidado el que aparecía en la historia), y anunció: "habría que hacer un especial Fuori Orario con cosas que se sacan de los ríos". Se emitió un mes más tarde.

Por pura simpatía hacia el personaje me compré un libro que recopilaba sus críticas en revistas cinematográficas, sugerentemente titulado Paura e desiderio (Miedo y deseo). Resultó que Ghezzi era incapaz de distinguir entre sus apasionadas e inconexas peroratas y el lenguaje escrito, así que el libro era una gran mierda. Sin embargo, la contraportada (creo, lo dejé en Bologna al mudarme) contenía, a bocajarro, un arrebato genial: "No es el tiempo el que nos falta", escribía Ghezzi, "somos nosotros que fallamos al tiempo".

Así que ya ven, me acuerdo de Ghezzi en estos últimos días, en los que mi sombra fatiga a tenerme el paso. Ayer envié un trabajo cuatro minutos antes de que expirase el plazo de entrega, y una opción de futuro por correo certificado en el último día hábil. No estoy dispuesto a seguir así. Permanezcan atentos a sus televisores los próximos días, por si mi jefe y yo salimos en las noticias.

23 noviembre 2008

De la lengua

Por primera vez me encuentro utilizando la lengua gallega durante la mayor parte de mi tiempo. En el mejor de los casos, podría afirmarse que hablo y escribo un gallego meramente aceptable, de laboratorio, aprendido en la escuela y la televisión; una lengua fría, un instrumento de comunicación, no esa materia viva y pulsante que nos sirve para dar nombre (para dar vida) al mundo que nos rodea. La relación entre los signos y las cosas cuando uso esa lengua está desprovista de vínculos sentimentales, pervive si acaso una cierta fascinación por la arbitrariedad excéntrica de ciertas palabras: nembargantes*, cogomelo, laiar. Naturalmente mi ignorancia o mi falta de soltura no implica que tenga prejuicios contra el idioma; me gusta usarlo, del mismo modo en que me gusta usar cualquier otro idioma, e intento hacerlo con la mayor corrección posible, pero no lo siento particularmente mío.

Mi compañera de trabajo, con la que no termino de simpatizar, es sin embargo gallegoparlante. Un comentario suyo reavivó el otro día un conflicto que desde hace mucho tiempo tengo conmigo mismo y con los demás, un conflicto que reemerge de vez en cuando en forma de pequeñas broncas y que nunca he conseguido cerrar, porque nunca he tenido la competencia (histórica, filológica) para hacerlo, ni el interés en adquirirla. Asombrada por mis frecuente uso del diccionario a la hora de redactar comunicados de prensa, y resistiéndose a creer que la palabra correcta en gallego para celda era cela, exclamó con una mueca de desprecio: “Ah, pero ti usas galego normativo?”

La respuesta, por desgracia, es no; aunque lo intento, los textos que redacto contienen seguramente pequeñas irregularidades sintácticas, gramaticales, ortográficas. Errores que seguramente no impiden la comprensión, pero que a mí mismo me resultaría inaceptable encontrar en un texto ajeno escrito en otra lengua. Mi compañera carece de este tipo de remordimientos, con la despreocupación de áquel que considera la normativa una mera formalidad académica. Los documentos legales que redacta en gallego son a veces casi ilegibles, no ya por esa sintaxis aberrante y barroca propia de la práctica legal, sino por la absoluta arbitrariedad con la que utiliza expresiones y palabras incorrectas o directamente inventadas. Lo asume con naturalidad y despreocupación, y así parece(mos) hacerlo esa jauría que intercambia(mos) escritos más o menos oficiales, aparentemente sin la necesidad de cerciorar(nos) de nos destrozar la lengua (sí, la versión normativa de la lengua, o aquella que decidamos adoptar como tal) a cada frase.

26 octubre 2008

Todo o nada

Un nuevo trabajo, el traslado a una ciudad con más alternativas culturales y de ocio y la búsqueda de un hogar han vuelto a ralentizar el ritmo de actualizaciones del blog. El equipo de redacción, que se preocupa muy mucho por satisfacer la avidez de nuestros dos o tres lectores habituales, se está planteando seriamente la creación de un blog paralelo. Posts breves, uno o dos párrafos, con una mayor periodicidad, y que sirvan por una parte de agenda cultural y espacio de crítica espontánea, inmediata y sin mayores pretensiones, y por otra como rincón de desahogo cotidiano. Nuestro blog actual quedaría para esas reflexiones extemporáneas e irrelevantes que tanto les gustan.

Para qué tanta historia, se preguntarán ustedes, si los blogs ya no molan. Puede ser. En cualquier caso, les mantendremos informados.

Cacerolas invendibles

Durante estos días de reencuentros y de conversaciones con desconocidos con los que podríamos acabar viviendo, me siento obligado a justificar mi nuevo empleo. El recurso más sencillo es la teoría de la cacerola, de cosecha propia: un periodista, en el fondo, es un vendedor de cacerolas. Puede venderlas inoxidables, con mango o sin mango, de gama alta o a buen precio, pero su trabajo consiste siempre en amoldarse al producto en cuestión y tratar de encontrar argumentos para resultar convincente.

Naturalmente la teoría es falaz, y se aplica sólo a un cierto tipo de periodismo, el más común pero desde luego no el mejor. Incluso para un escéptico sobre el compromiso ético del periodista existe una línea que repugna atravesar, y que al menos en mi caso no tiene tanto que ver con la mayor o menos flexibilidad ideológica o con la verdad inherente a los hechos como con una cierta dignidad de los argumentos utilizados. Dentro de unos límites, me siento capaz de asumir posturas que no comparto y defender sus ideas y razonamientos, siempre que exista una manera mínimamente digna de exponerlos.

En fin, quizás entiendan mejor de que hablo si pongo un enlace a un artículo de hoy en el suplemento Lecer de Galicia Hoxe. En él, se recogen unas declaraciones del padre de Ugio Caamanho, cuyo juicio por participar supuestamente en un atentado con bomba en Santiago en Julio de 2005 comenzará en breve en la Audiencia Nacional. Es difícil no estar de acuerdo con algunas de sus reivindicaciones en contra de la dispersión de los presos o de la duración de la prisión preventiva, prácticas denunciadas por numerosas organizaciones internacionales. Quizás por eso repugna aún más el uso de falacias, subterfugios y mezquindades para tratar de defender el recurso a la violencia, cuyo uso aparentemente no condenan ni el padre, ni el hijo ni todas las asociaciones que en estos días se movilizan por él.

Iba a añadir algo más, quizás una reflexión atropellada sobre qué pensarían los padres de Ugio si el artefacto hubiese estallado por error antes de tiempo llevándose por delante a un par de ciudadanos, mártires en aras de la libertad de la patria, pero de repente todo esto me parece vano, estúpido y cansino, sobre todo cansino. Creo que simplemente me entristece toparme de nuevo con aspectos de esta ciudad que con el tiempo había olvidado, reencontrarme con viejas ideas que nunca estaré dispuesto a defender.

18 octubre 2008

Oh, tetas!

Descubrimos gracias a un post de [no-esa]H. que la Escuela Técnica de Arquitectura de A Coruña decidió clausurar este año las jornadas de introducción para nuevos alumnos con un striptease una performance corporal. El objetivo de la misma era, según el director del centro, "abrir la mente de prejuicios (...) lo que ayudará a los estudiantes para desarrollar mejor su trabajo".

Lejos de nuestra intención renegar de propuestas diferenciadoras o aperturistas en la universidad pública, o criticar la ruptura de tabúes relacionados con la exposición del cuerpo humano. Pero, así a bote pronto, nos asaltan unas cuantas dudas insidiosas:

  • Parecía probable a los promotores del espectáculo performance que unas cuantas docenas de adolescentes sobrexcitados fuesen a asimilar de manera compleja los estímulos de la misma?
  • Era de veras necesario que la calidad del evento fuese tan atroz?
  • La proyección de algunos de los innumerables trabajos que en la segunda mitad del siglo XX se han dedicado a cuestionar la representación del cuerpo humano no hubiese sido igualmente didáctica, menos malinterpretable y, sobretodo, menos gravosa para con el presupuesto de una institución pública?

En fin, me resisto a colgar aquí el vídeo, en parte porque las ventanas de youtube me afean el blog, en parte porque me parece más apropiado hipervincularlo al adjetivo que mejor lo define: atroz.