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06 febrero 2009

Tiempos pasados

Nuestros lectores más observadores habrán observado que, a la chita callando, hemos subido a Xanaz algunos de los posts de su difunto blog hermano. No todos, claro, sino aquellos que escapaban un poco de la pretendida inmediatez del proyecto. Párrafos que no valen gran cosa, pero que quizás tampoco merecían languidecer en ese limbo. Está bien, creo, tenerlos aquí, a modo de testimonio de un pasado paralelo.

De tiempos pasados espero escribir, por fin, este fin de semana. Había casi abandonado la idea de publicar uno o dos posts sobre los cambios en la estructura narrativa de Lost, sobre sus repercusiones sobre el significado y la trascendencia cultural de la serie: había olvidado lo que quería escribir y, sobre todo, no recordaba porque una vez había creído importante (importante... cielos, es un blog, esto!) o interesante escribir sobre ello.

Sin embargo, mi ración semanal de la serie, anodina rutina desde hace ya tiempo, recobró por una vez una vitalidad olvidada. Un retorno de la densidad, de la pregnancia del pasado: un abandono, momentáneo seguramente, de las formas desquiciadas de las dos últimas temporadas, de esa temporalidad simultánea, modificable y en el fondo irrelevante, en favor de un presente fugaz pero corposo, en el que resuenan poderosos, trágicos, los ecos del pasado. Difusamente a lo largo del episodio, de manera tangible durante una secuencia, Lost dejó de insistir literal y cansinamente en la idea del tiempo para hacernos sentir su huella devastadora.

04 diciembre 2008

La Soledad

Espero tener un poco de tiempo este puente para poner en orden algunos asuntos, entre otros desarrollar en otro lugar un resumen más o menos funcional de lo que ha dado de sí esta edición de Cineuropa. Pero, antes de despotricar hasta quedarme a gusto sobre las indecentes condiciones de proyección, las lagunas de la programación o las miserias del público, es justo reconocer, aunque sea con nocturnidad, retraso y alevosía, que la última jornada del festival me regaló ayer la tercera obra grande de esta edición. Me reconcilia un poco conmigo mismo que haya sido La Soledad, de Jaime Rosales, la última (gran) película de esta edición.

No había tenido aún la oportunidad de ver en el cine el segundo largo de Rosales, y en su momento Las horas del día no me había producido más que escepticismo, reproches y decepción. Algunas dudas y varias incertezas lastran aún el discurso de Rosales en La Soledad. Quizás tengamos tiempo de analizarlas si finalmente escribo el que promete ser un hilarante post sobre cine supuestamente experimental y su recepción por parte del público; de momento, me limito a reconocer que pese a estos reparos intelectuales, La Soledad acabó por desarmarme emocional y visualmente.

01 diciembre 2008

Nuri Bilge Ceylan

Mañana por la noche, paradojas del sindicalismo y de la lucha por los derechos civiles mediante, espero estar en la proyección en Cineuropa de Üç maymun, el último trabajo de Nuri Bilge Ceylan. Hace ahora cinco años, un lustro ya, que descubrí en otra edición del festival Uzak, la película que le dio prestigio internacional. De ella me queda la imagen de Estambul bajo la nieve, la huella indeleble del paisaje turco, un recuerdo denso aunque indefinido de obra grande.

Me acuerdo, sí, de una escena irónica y punzante, que desautoriza cualquier posible acusación de pedantería. El protagonista, un acomodado y burgués fotógrafo de interiores, mira la televisión. Lo interrumpe cada poco su primo pobre y analfabeto, que entra en la sala. En cada una de las ocasiones el fotógrafo cambia apresuradamente de canal, saltando continuamente del visionado aburrido de una peli porno a la de un film de Tarkovski: porno, Tarkovski, porno, Tarkovski. Nuri Bilge Ceylan es, por cierto, fotógrafo, además de cineasta. En algunos momentos su devoción casi religiosa por la imagen y la densidad de su tempo cinematográfico recuerda a la del maestro ruso.

25 noviembre 2008

Waltercio Caldas: la liberación de los lugares

Ante la alternativa entre renunciar a comentar mi visita dominical a la exposición de Waltercio Caldas en el CGAC y esbozar un par de apuntes deslavazados y poco inspirados antes de entregarme al reposo nocturno, escojo la opción c. Os dejo con un extracto de un magnífico estudio crítico sobre el artista:
" La estética de este creador brasileño podría comprenderse desde dos de las famosas propuestas de Italo Calvino para el próximo milenio: levedad y exactitud. Por la primera entiende un apartarse de la pesadez del mundo para emprender un vuelo simbólico en el que es imprescindible un humor cercano a la melancolía; la exactitud tiene que ver con un diseño de la obra bien definido y calculado, la evocación de imágenes nítidas, incisivas y memorables, y el lenguaje más preciso posible como léxico y en tanto que forma de expresión de los matices del pensamiento y la imaginación.

Podemos pensar que la exactitud se relaciona, aunque parezca paradójico, con la indeterminación, pero también con esa convicción mística de que «el buen dios está en los detalles». Contemplando la fantástica serie de piezas (...) encontramos tensión y equilibrio, un diálogo entre materiales (el acero inoxidable, los hilos de lana, el onix) que, sin ofrecer ningún significado cerrado, nos lleva a experimentar una honda sensación de placer estético."
Si bien mi entusiasmo ante la muestra no es completo, me apoyo en esta idea del placer estético y me atrevo a recomendarla a todos aquellos que creen que no es posible disfrutar, simplemente disfrutar, en un museo de arte contemporáneo. Comprobadlo hasta el 7 de diciembre en el CGAC. El artículo, por cierto casi tan placentero como las obras en sí, completo aquí.

15 noviembre 2008

Elogio de la mirada: Aruitemo, aruitemo

Tras un día de baja en el festival por agotamiento, con una contractura brutal en la espalda, contra todo pronóstico y con los hados en contra, ayer vi la primera película realmente grande en esta edición de Cineuropa. Una manera de presentar la conmovedora Aruitemo, aruitemo, de Hirokazu Koreeda, sería describirla como una lección sobre el respeto a la distancia: distancia en la construcción de la imagen, respeto en el acercamiento a un maravilloso grupo de personajes/actores. Otra propuesta igualmente legítima sería valorarla como una reivindicación de la mirada, y de la capacidad de los objetos y de las acciones de revelar su densidad y su fuerza mediante la simple observación, sin forzar ni imponer un significado.

Sin embargo, temo que las dos últimas frases robarán más que ganarán espectadores para el hermosísimo film de Koreeda. Probemos entonces diciendo que se trata de una fábula delicada sobre el paso del tiempo, las relaciones de familia, los silencios, los secretos, el peso del pasado y la tradición y sobre la capacidad de cambio del ser humano. Intentemos aclarar que se trata en el fondo de una obra sorprendentemente sencilla y amena, con una construcción clásica que permite desplegar sin alardes su sabiduría humanista, repleta de una inteligencia sutil, melancólica pero decididamente optimista en el fondo. La proyectan por última vez mañana sábado a las diez de la noche, y creo poder afirmar que serán un poco más felices si están allí.

13 noviembre 2008

Aleksandra, de Alexander Sokurov

"Alexander Sokurov es un cineasta ruso que dice que el cine no le gusta; afirmación sorprendente para quien define su propia vida en función de un abundante número de películas realizadas, más de treinta, desbordantes de preocupaciones morales, éticas y estéticas. Es un hecho que Sokurov prefiere no hablar mucho de cine y que ve poco cine; quizás será éste uno de sus secretos, y los secretos por definición no se revelan. (...) Es que, como el mismo afirma, "las personas tenemos una idea extremadamente simple y breve de lo visible". Sokurov dedica su esfuerzo a desvelar ese misterio.

(...) Su fuente de inspiración se halla tanto en los pequeños detalles de la vida cotidiana, como en el esplendor de la naturaleza, y también en las artes (música, pintura, literatura); a propósito de su obra, podría hablarse de pictorialismo, de polifonía o elegía. Una experiencia visual. Un trabajo sobre el sonido. Un canto de melancólicos lamentos."

María Joao Madeira, Cinemateca Portuguesa.

Aleksandra, de Alexander Sokurov, hoy a las 20:15, Aula sociocultural de Caixa Galicia.

12 noviembre 2008

HHH, un portrait de Hou Hsiao Hsien

"Vista la importancia del espacio en su obra, parece muy lógico que el director francés Olivier Assayas decidiera abandonar el formato documental convencional y emprender lo que se podría calificar de expedición al corazón del cineasta chino; una mirada literalmente in itinere por su biografía y su obra. Así, durante los noventa minutos que dura el documental, Assayas acompaña a Hou no sólo por las ciudades y pueblos de Taiwán que tuvieron un papel en el desarrollo de su obra, sino también por aquellos pequeños lugares que marcaron su infancia y que no figurarían en más mapa que en el del recuerdo: el mango al que solía subirse para robar su fruta; el templo en el que se reunía con sus amigos. En definitiva, es un viaje por una geografía grande y otra más pequeña, más íntima, que dota a la expedición de un carácter casi antropológico a veces."

Magdalena Navarro, en Contrapicado, sobre HHH.

Un retrato de uno de las más importantes cineastas vivos por uno de su más fieles admiradores. Martes 11, a las 18:00, Aula Sociocultural de Caixa Galicia.

11 noviembre 2008

Diritto di cronaca

Escribo aún con las piernas entumecidas, tras dos horas y cuarto viendo Gomorra desde el gallinero del Principal, apenas a un par de metros del hueco desde el que asistí a la proyección de Entre les murs hace dos días. Diritto di cronaca, derecho de crónica, es la expresión utilizada en italiano para referirse a la libertad de expresión articulada a través de la narración de hechos y dirigida a una colectividad. Aquel cuyo ejercicio ha costado el exilio a Roberto Saviano, coguionista y autor del libro original; el mismo que lleva al escritor, crítico y profesor francés François Begaudeau a volcar su experiencia personal como profesor en una novela, y después en un film homónimo que coescribe y protagoniza.

Ambas películas son extraordinariamente hábiles, cada cual a su manera, en adquirir una cadencia narrativa propia que al tiempo que seduce al espectador permite a las obras fundirse con la realidad que representan. En cierto sentido, ambas juegan con un imposible grado cero de la escritura cinematográfica: sus autores, llevados seguramente por unos presupuestos éticos cuya dignidad no vamos a negar aquí, optan por su autocancelación como tales en el discurso. La película de Cantet, director de la tan contenida como desgarradora El empleo del tiempo, combina magistralmente un sólido armazón dramático con la frescura de su reparto; Gomorra apuesta por una narración caudalosa, pausada, que huye sea del recurso fácil del verismo sea del manierismo. Y, aunque resulta difícil negar su valentía y su valor como crónicas necesarias y eficaces de su tiempo, se alejan ambas sin dejar huella, sin peso, indistinguibles e indiferentes de la realidad con la que honestamente decidieron fundirse.

08 noviembre 2008

En el marco del arte

Buscando refugio de la lluvia acabé esta tarde en la Galería Trinta, en Virxe da Cerca, visitando la exposición En el marco del arte, de Esther Ferrer. Se trata de una serie de trabajos que la artista lleva realizando desde los años ochenta, y que exploran la idea de marco como elemento clave en la relación entre el observador y la obra de arte. Objetos imposibles (una televisión enmarcada, una silla hecha de marcos) o absurdos (marcos que nada enmarcan) ocupan los dos espacios de la galería.

Pequeñas instalaciones o esculturas, que juegan a descontextualizar el marco como objeto y como idea, para comprobar de que modo se modifica en consecuencia la experiencia perceptiva. Las piezas más interesantes son aquellas más simples, las que con ligereza y delicada ironía reflexionan sobre la relación entre el marco (y el espacio expositivo en general) y el contenido, y por tanto sobre la forma en que la institución organiza nuestra visión. En varias de las instalaciones, por desgracia la propuesta se sobrecarga y se torna barroca, críptica y menos interesante.