"La afinidad entre las imágenes cinematográficas y los fantasmas del espectador no está en modo alguno garantizada. Pero cuando el azar la concede a un nivel suficiente, la satisfacción – o la sensación de un pequeño milagro, como la pasión amorosa en el momento en que es correspondida – deriva de un cierto efecto, particularmente raro, que puede definirse como la ruptura provisional de una soledad común."
Marc Augé. La guerra de los sueños.

En la imagen: Harriet Anderson en Un verano con Mónica. Ingmar Bergman, 1952.